jueves, 14 de mayo de 2009

Los perros de Ezequiel...

Pero tanta comida rica, calorcito del bueno y no parar también traen sus consecuencias…el sábado a Bea le empezaron a sonar las tripas y empezó la divertida aventura de la famosa “diarrea del viajero”…Tras 3 largos días de irme por la patilla, vómitos, fiebres, tests de malaria dudosos (pero finalmente negativos) y sin salir de la cama, unas maravillosas monjas italianas (también de las de toda la vida…llevan 45 años trabajando aquí!) nos dieron la solución: chute de litro y medio de suero en vena, unos manjares occidentales (queso y pan tostado!) y una noche con las sisters haciéndome compañía y rezando por mí, y por fin noto que empiezo a mejorar! Lo he pasado bastante mal, también he acabado un poco harta de no hacer nada y de los dolores de estar en la cama tanto tiempo, llegó un momento que sólo podía pensar en mi casita con mis papás (a pesar de que aquí mi maridito me ha cuidado como a una reina) y en la limpieza y seguridad de los hospitales en España…porque aquí antes de ir a las monjas estuve en un centro de salud que el médico muy majo, pero lo olores y bichitos que corrían por ahí y su plan de hacerme un chute express de no sé muy bien qué tipo de suero, junto con sus resultados positivos para mi test de la malaria (que al dia siguiente volvieron a ser negativos) me revolvieron todavía más el estómago…En fin, ya empiezo a notarme con fuerzas para afrontar todo lo que toque y estoy muy feliz! Aunque Miki no para de decirme que me he quedado como los perros de Ezequiel (sólo hueso y piel), pero es un poco exagerado.

Creo que no va por nosotros...


Miticos carteles

Currando por Arua

Por mucho que se empeñe la gente en preguntar cuándo es la época de lluvias y cuando es la época seca, sólo hay una respuesta: la época de lluvias es cuando llueve y la seca es cuando no llueve. A la mañana siguiente Arua (al noroeste del país, muy cerquita de la frontera con R.D. Congo y de Sudán) nos recibió con un imponente sol, cuando en teoría debería estar lloviendo. Y aprovechamos este sol para ver toda la comunidad (escuelas, dispensario, radio, etc.) con el padre Tonino, italiano pero que lleva toda su vida aquí, que nos recibió con la mejor sonrisa.


Y así empezamos varios días con el curro: buscar precios de materiales locales, hablar con todas las contrapartes para nuevos proyectos, buscar fallos en sistemas fotovoltaicos, tomar datos para redimensionarlos, hablar con constructores…en fin mil cosas. Veníamos para un proyecto (proporcionar un sistema de agua adecuado para la comunidad) y nos vamos con mil proyectos: rehabilitar la escuela primaria, dotar de electricidad fotovoltaica al dispensario, pensar en otros sistemas de captación de agua, etc… y los días van pasando mientras vamos tomando la información, presupuestando y currando mucho.


Igualmente, vamos conociendo la realidad...una escuela de 2000 niños (apretadísimos y sin saneamiento), el dispensario con enfermos de SIDA, malaria, ébola...bueno mil cosas que son fuertes, pero la gente que se ha dedicado aquí a ayudar a los demás...es impresionante.




Llegamos a Arua, allí empezaremos a currar...

Es paradójico contar una anécdota de cómo se viaja en África, cuando lo extraño en el mundo es viajar como en Europa.

Al subir al autobús (y eso que era de los de calidad y que la carretera era la mejor de Uganda), se confunde gente, maletas e incluso animales. Viajar no es cualquier tontería y menos en un viaje de 7 horas (para 400 km, una gran carretera), así que el mozo del bus pidió con voz clara si alguien quería rezar. Y los que se lo saben, no dudaron en hacerlo. Imaginad a un tío en medio del bus pidiendo por tener un buen viaje en voz alta. Eso es algo que se ha olvidado en Europa.

El viaje fue movidito por los baches, pero llevadero. En el asiento íbamos bien apretaditos y sudaditos Bea, Manolo (un salamantino que ha vivido ocho años en África que nos ayuda y con el que estamos currando estos días) y yo. Vimos el verdor ugandés, las aldeas de su campo y cruzamos dos veces el Nilo, ¡impresionante!. Dos babuinos y antes de cruzar la segunda vez el río…¡un elefante! Nunca habíamos visto un elefante africano. Es de los animales más bonitos que existen. Me recuerda a Dumbo. Llegamos ya de noche a lo que iba a ser nuestra casa los próximos días, un complejo de la diocésis, un lugar bastante lujoso, muy parecido al complejo de la Dharma Iniciative (inciso friki).

Kampala. Primera vez...

Brother Roger es una de esas personas que sabes que es un crack sólo hablando por e-mail con él. Tras perdernos con el taxi, conseguimos llegar a su casa. Este lugar está en medio de un barrio de gente humilde en Kampala (capital de Uganda) y atravesar la carretera destrozada por las lluvias en un taxi no es tan fácil como uno puede pensar.

A su recepción vino acompañado de más hermanos de diferentes partes de Uganda. Todos unos crack, muy hospitalarios. Y Brother Roger, un personaje único. Con los pantalones subidos hasta el pecho, barriga imperiosa y cara de 100% estadounidense (el brother Roger es blanco: vino hace ya mucho tiempo de EEUU a Zambia a trabajar y ahora está en Uganda) cada comentario que hace, va seguido de una carcajada ¡y lo mejor es que no es sólo suya!.

Tras brutal desayuno (nunca pensé que tomaría pancakes en Uganda) y acordar con él que a la vuelta de Arua pasaríamos unos días para ver sus proyectos de educación, de los que ojalá encontremos financiador, nos fuimos a por el autobús, con el riesgo de que no hubiese, pues suele ser necesario reservar. En la parada de bus, esperamos un par de horas y al final subimos.

Llegando a Uganda...

Cuando viajas en avión, al aterrizar en el país de destino suelen pasar ciertas cosas. En general, aterrizas, pero al estar el aeropuerto en las afueras de la ciudad, no ves gran cosa. En esas ocasiones, puedes aterrizar de día o de noche y eso te provoca una sensación diferente al llegar. En general, cuando es de día, ves los alrededores del aeropuerto y el autobús que te lleva al destino ofrece un paisaje variopinto. Si es de noche, tratas de ver la actividad nocturna del país.
Lo cierto es que al llegar a Uganda la sensación es algo diferente (sobre todo si son las 3h45 de la madrugada!!). Mientras esperábamos un poco a que llegara el amanecer (coger un taxi de noche no es nada recomendable!), muy cansados por el viaje pero felices y empezando a sentir los olores diferentes y el clima tropical, vimos el ambiente de alrededor del aeropuerto, así que ya tuvimos ganado lo que en otros viajes siempre se ve.
Y al coger el taxi, se empezó a levantar el sol: era uno de los amaneceres más bonitos que habíamos visto nunca! No es muy común para nosotros ver cómo amanece en sobre el lago Victoria. Conforme el sol iba tomando protagonismo, se iban cambiando colores morados y naranjas hacia amarillo y azul y todo ello se reflejaba en el lago. Por su puesto, montañas, hierba y muchos árboles rodeaban todo. La bienvenida a Uganda no podía ser mejor. Ibamos camino de casa de Brother Roger para que nos llevase a tomar el bus que nos llevaría a nuestro destino: Ediofe, Arua.Bro

domingo, 26 de abril de 2009

Itinerario listo!

A partir de hoy se puede decir que comienza el movimiento.



Ya tenemos todos los billetes y sabemos qué viajes vamos a realizar.



El 5 de mayo volamos desde Madrid al aeropuerto de Entebbe, Uganda. Llegaremos al aeropuerto a las 4 de la mañana! buena matada,no? Pero en seguida nos recibirá el Brother Roger y nos pondremos en camino para Arua, al noroeste de Uganda, cerca de la frontera con República Democrática del Congo y de Sudán. Allí hay una comunidad, la comunidad de Ediofe, donde hay varias misiones católicas y mucha actividad de ayuda a personas vulnerbles.



Allí estaremos ayudando a preparar un presupuesto para poder permitir a una empresa donante a que conozca al dedillo cuánto dinero se va a usar en el proyecto y qué equipos tecnológicos hay que comprar. El proyecto es de bombeo de agua y este bombeo se realizará por medio de bombas eléctricas alimentadas con energía solar. Ojalá todo salga bien para que la gente que necesita el agua la tenga! Y si no, seguro que se puede encontrar otra alternativa para que la gente reciba agua!



El agua que se bombee, se distribuirá por una red a distintos puntos de la comunidad: colegios, dispensario, hogares de niñas, hogares de religiosos, etc. Pero la prioridad es que llegue a un colegio de niñas (entre ellas, varias ciegas), que ahora mismo tienen el acceso bastante complicado.



Y bueno, pasados 15 días, tomamos un avión con destino a Maputo, donde nos quedaremos hasta Navidad (en realidad no nos quedamos en el mismo Maputo, sino en un barrio que está alejado unos kilómetros), en un proyecto de agua y saneamiento para un barrio de realojo de familias afectadas por las inundaciones del año 2000 de un barrio de Maputo.



Me he currado un mapita para que veáis qué recorrido (inicial) haremos...



Poco más por ahora...próxima entrada...en 15 días? ya veremos nuestra disponibilidad (y la de internet!)